Daniel y Ángeles — Finca El Olivar, Madrid
Desde el primer café supimos que eran ellos. Nos daba muchísima vergüenza la cámara y el día de la boda ni nos acordamos de que estaban: se movían entre los invitados como dos más.
Cuando abrimos la galería lloramos los dos. Están los nervios de la mañana, el abrazo de mi abuela, el último baile… momentos que ni sabíamos que habían pasado. Gracias por contar nuestro día tal y como fue.